Hemos cerrado el plazo del Concurso de cartas Menos es Max.

Hemos recibido 72 cartas de 102 alumnos y alumnas cántabras de secundaria. Unas son individuales, otras grupales, hay chavales que incluso han escrito varias cartas. Vaya por delante nuestra admiración y agradecimiento para los centros que aún en pandemia y sin poder jugar a Menos es Max se han animado a participar en este concurso. Gracias a los IES Villajunco, Vega de Toranzo, José Hierro, Manuel Gutiérrez Aragón, Torres Quevedo y al centro de educación Castroverde.

Según Marguerite Duras «escribir es intentar descubrir lo que escribiríamos si escribiésemos». Estos adolescentes escriben cartas para el juego Menos es Max intentando descubrir y leer el mundo, su mundo más íntimo y también el que comparten con el resto. No están solos, se embarcan en esta aventura a sugerencia de algunos de sus profesores, docentes que no se conforman con seguir el libro y les abren un tiempo destinado a que chicos y chicas puedan plantearse situaciones placenteras, incómodas, contradictorias, contraculturales,… animándoles a que piensen y argumenten como satisfacen o no sus propias necesidades (subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad) y qué aportan al bien común. Gracias por interactuar con las necesidades y capacidades del alumnado, por ayudarles a pensar más crítica y profundamente, por darles voz.

Ahora nos toca esperar el veredicto del jurado (formado por tres doctores de la facultad de Educación de la UC expertos en atención a la diversidad y calidad de vida, democracia y ciudadanía e innovación educativa). Os mostramos las cartas recibidas, como al jurado, de forma anónima, para que penséis por cuál apostaríais. Os invitamos a entrar en las luces y las sombras que señalan, en las necesidades que despliegan con potencia y en las que quedan lastradas, en sus razones, en su contribución al bien común.

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Creemos que por encima de todo, estas 72 cartas les sirven a sus autores y autoras para construir conocimiento útil sobre las consecuencias de sus decisiones cotidianas. Les damos a los 102 participantes nuestra más cariñosa enhorabuena por ponerse a pensar en clave de desarrollo a escala humana. Ojalá esta teoría les dé herramientas para reflexionar sobre cómo podrían desarrollar todas sus necesidades y potencialidades cuidando el bien común. Y ojalá nos sirva a nosotros, los adultos, para escucharles. Nos toca estar a la altura y disponernos a entablar un diálogo en el que todas las personas aprendamos.

¿Qué carta se llevará el premio? ¡Hagan sus apuestas!

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